No os ha pasado nunca que vas detrás de un coche y de pronto empieza a mojarse tu cristal con el cielo completamente despejado. Si, verdad? Se lo debes agradecer al conductor del vehículo que te precede, el cual no tiene otro momento de limpiar su parabrisas que cuando va circulando o está parado en un atasco.
En el primer caso, aunque el "chorrillo" del agua esté bien regulado, por la propia velocidad y la acción del aire, algo te va a tocar. Seguro.
En el segundo, es menos probable que te caiga alguna gota, pero como te toque el "chorrillo" tipo aspersor, prepárate para utilizar tus limpias y despejar la luna de la lluvia inesperada. Si no has lavado el coche, se lo puedes hasta agradecer porque ahorras agua de tu depósito, pero la Ley de Murphy seguro que hace de las suyas.
El colmo del cabreo llega cuando vas circulando en moto. De golpe y por sorpresa te encuentras con un rocío de gotas minúsculas en la pantalla del casco y si por desgracia la llevas levantada, en toda la cara.
CONSEJO: mirar siempre por el espejo retrovisor antes de utilizar tu lavaparabrisas. Gracias.
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