Seguro que todos hemos tenido algún problema con empresas, comercios, vendedores, bancos, etc...... en el sentido de haber adquirido algún producto basándonos en la publicidad que hemos visto y después, no ha salido como lo vendían, llevándonos un gran desengaño.
Pero el verdadero problema y la rabia de impotencia viene cuando has ido a reclamar, y te han puesto mil y una pegas o excusas para darte la razón, no quedándote más remedio que aguantarte o empezar un tortuoso camino de reclamaciones administrativas o judiciales en el que al final te sale más caro el collar que el perro o terminan por aburrirte con recursos y artimañas jurídicas que no entiendes.
Con mucha suerte, te pueden dar la razón y al final consigues que te devuelvan el dinero invertido en el producto adquirido o que te den otro similar que funcione, pero no te dan ninguna indemnización compensando todos los gastos y perjuicios que te ha acarreado el proceso de reclamación.
De mi propia experiencia y por poner un ejemplo, puedo decir que las reclamaciones administrativas en materia de consumo que terminan en una Junta de Arbitraje, no sirven para nada pues al final, el que tiene la sarten por el mango es el poderoso empresario que está harto de ir a vistas por reclamaciones y conoce a todos los vocales que deben emitir el voto, consiguiendo que aunque el dictamen le sea desfavorable no le perjudique a sus intereses.
Lo que más me repatea de todo esto, es que en la mayoría de los casos y sabiendo que el cliente tiene razón, le hagan pasar un calvario de trámites simplemente por no dar su brazo a torcer, con lo poco que les costaría llegar a un acuerdo negociado siempre que pusieran un poquito de disposición. Al final, el cliente se iriá satisfecho y la publicidad que éste puede hacer cuando relate su experiencia a sus amigos, familiares, compañeros, .... paga con creces la posible perdida que le supone al empresario, darle la razón.
CONSEJO: lee bien toda la letra pequeña de la publicidad y cercionate que lo que promocionan es realmente como dicen. Si puedes, comprueba con otros clientes que cumplen lo que prometen.
Bienvenido al blog de un ciudadano cabreado
No entiendo a las personas que van por la vida sin respetar el espacio y los derechos de los demás. Si todos fueramos un poco más sociales, la vida diaria sería más fácil y agradable.
domingo, 22 de julio de 2012
.... los que viven del cuento.
Si, todos esos que nosotros sabemos y conocemos. Que parece que hacen más que ninguno, pero realmente no producen y encima cobran un pastón. No podemos generalizar, pero entre los políticos, sindicalistas, asesores, técnicos, ........ hay muchos y el mayor problema es, que a la gran mayoría, los estamos manteniendo con nuestros impuestos.
Está gente, realmente no hace nada más que figurar, representar, alternar y como mucho, firmar los documentos que le confecciona el escribiente, funcionario o administrativo de turno que pasa horas y horas delante del ordenador para hacer un informe, cuadrar unas cuentas, elaborar una planificación, preparar el discurso de su jefe, rectificar los errores cometidos por otros, negociar, coordinar, ...... en fin, multitud de tareas que se hacen en el anonimato y sirven para que el de arriba se cuelgue las medallas y ascienda en su pirámide.
Con el tiempo, el jefe se irá, porque lo han ascendido de categoría, para vivir mejor y cobrar más, y vendrá otro, volviendo a iniciarse el ciclo. El "currante" seguirá cobrando lo mismo o menos (sic), haciendo su trabajo impecable para que sus jefes triunfen en la vida y llevando sobre sus espaldas la carga de estar mal considerado por ser un "pringao", ante los que conocen su verdadera situación, o un "vividor", ante los que no saben valorar sus méritos, generalmente sus propios superiores.
En fin, así es la vida.
CONSEJO: haz tu trabajo pero apúntate todos los méritos que puedas y si tienes ocasión, sigue la carrera de tu jefe, porque alguno de sus beneficios seguro que te salpicará.
Está gente, realmente no hace nada más que figurar, representar, alternar y como mucho, firmar los documentos que le confecciona el escribiente, funcionario o administrativo de turno que pasa horas y horas delante del ordenador para hacer un informe, cuadrar unas cuentas, elaborar una planificación, preparar el discurso de su jefe, rectificar los errores cometidos por otros, negociar, coordinar, ...... en fin, multitud de tareas que se hacen en el anonimato y sirven para que el de arriba se cuelgue las medallas y ascienda en su pirámide.
Con el tiempo, el jefe se irá, porque lo han ascendido de categoría, para vivir mejor y cobrar más, y vendrá otro, volviendo a iniciarse el ciclo. El "currante" seguirá cobrando lo mismo o menos (sic), haciendo su trabajo impecable para que sus jefes triunfen en la vida y llevando sobre sus espaldas la carga de estar mal considerado por ser un "pringao", ante los que conocen su verdadera situación, o un "vividor", ante los que no saben valorar sus méritos, generalmente sus propios superiores.
En fin, así es la vida.
CONSEJO: haz tu trabajo pero apúntate todos los méritos que puedas y si tienes ocasión, sigue la carrera de tu jefe, porque alguno de sus beneficios seguro que te salpicará.
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